miércoles, 26 de junio de 2013

"6,5"

Estupefacta me hallo.
¿Me da a mí sola la impresión de que el Gran Wert sufre hipotermias o es que simplemente lo que quiere conseguir es caldear el ambiente por qué si?
La última y sonora declaración es la de la nota famosa del 6,5:
“Cualquier alumno que no consiga llegar al 6,5 quizá tendría que pensarse el cambiar de carrera”
Y yo me pregunto. A la hora en la que salen las notas de valoración de los políticos por la ciudadanía:
¿Cualquier político que no llegue al 5 debería dejar su puesto y dedicarse a cultivar tomates?¿o lechugas?¿o caracoles?¿o simplemente bajar la cabeza e irse a su casa?
Es que curiosamente mirando una página del CIS que me he encontrado del 03/02/2013, ningún político llega al aprobado: La nota de Rajoy es un 2,81 y curiosamente usted, señor Wert, con un 1,95 es el peor valorado de todos los ministros.
¡¡Simplemente dejo este dato en el aire.!!
En la época de Paquito, aquel que tenía beca tenía que aprobar todo para seguir teniendo derecho a que te la siguieran concediendo, mientras que los compañeros con posibilidades económicas no tenían problemas de suspender o de obtener un cinco porque el papá/mamá pagaba. 
Ciertamente ¿quiere hacer un Regreso al Pasado?
Porque si es así, yo me pregunto:
¿En serio el gran ministro de educación querría haber dejado a Josemari y a Marianico sin beca en sus tiempos mozos? Porque según tengo entendido sus notas no eran muy voyantes, o por lo menos no llegaban al 6,5.
Ains!!!que hubiera sido de nosotros sin ellos…(los sueños, sueños son)
En fin para voy a terminar tuteándote. José Ignacio, bonito mío ¿que es lo que quieres? En serio te lo digo. ¿Ser el protagonista de la historia? ¿Sobresalir por encima de tus compañeros? Por qué si es por eso hablamos con algún director de cine y que te hagan una peli para ti solito, que fijo que en el mundo de la interpretación, “la mentira”, la improvisación, las historias inventadas…etc, tu eres uno de los mejores.


domingo, 23 de junio de 2013

BIENVENIDA...

Hará 4 o 5 años que he conocido a alguien que merece muchísimo la pena, probablemente, todo aquel que tenga el privilegio de conocerla, pensará lo mismo que yo, amigas, familiares, conocidos, compañeros...
La verdad es que ni me acuerdo del momento en que tuvimos la primera conversación, la primera mirada, las primeras risas…pero sé que eras(y eres)  importante para mi Remeseiro y ese simple hecho me llevaba a querer conocerte más, hasta haberte convertido en alguien importante para mí.
No te voy a mentir si te digo que en los primeros momentos de esa unión que comenzó laboralmente sentí “celos”. Si, aunque no te lo creas. No me da vergüenza reconocerlo. Las personas tenemos “estúpidos” momentos por los que pasamos y no nos damos cuenta de la realidad, y es que tenia ante mí una joya por conocer y yo me lo negaba.
Supiste día a día ganarte mi confianza, hacerte compañera de los sinsabores y cómplice de las alegrías. Nuestras “salidas nocturnas” siempre serán envidiadas…aunque nos digan lo contrario.
Del sentimiento nace el roce, y del roce la amistad… no hacen falta palabras porque yo se que tu estas, y al igual, quiero que sepas que aún y en silencio, y a veces sin palabras, a tu lado me tendrás.
Iglesias, te quiero.

¿SINCERIDAD?

¿Es necesario ser sinceros en la vida al 100%.?
A mi parecer esta “vieja” pregunta tiene dos respuestas:
-          SI con nosotros mismos
-          “SI” con los demás.
La más complicada de lograr es la sinceridad con nosotros mismos. Intervienen demasiados factores  para lograrla: nuestra mente, nuestras prioridades, nuestros deseos,  aspiraciones, nuestras ansias…Pero verdaderamente, deberíamos pasarlo todo por nuestro corazón, verdadero taller de claridad y transparencia, y esperar lo que él nos dice ¡que lo llevemos a término o no, es otro cantar!
Si entramos en el juego de la sinceridad con nuestro alrededor, con nuestra gente, hay que ser honestos con la situación y sobre todo con la persona/as que tenemos delante.
Para ser sincero se necesita tener mucho ‘’tacto’’ y esto significa que cuando debemos decirle a una persona la verdad de lo que pensamos y esta verdad la incómoda debemos utilizar las palabras, las expresiones correctas ya que el primer propósito es ‘’ayudar’’ a esa persona, y esto es necesario para que la persona escuché y vea que lo que se la dice va con buenas intenciones y sin ánimo de ofenderla
Sin duda ninguna la honestidad nunca debe faltar. Esa que te hace dormir tranquila, sin remordimientos, sin “comeduras de tarro”…
¿Para qué engañar? ¿Conseguimos algo con ello? ¿Nos sentimos mejor? ¿Vivimos mas felices?
Yo creo que no.