17 de agosto de 2007. Primera macro cena de toda la juventud de Allariz. Fantástica noche. Última y primera de mi nueva vida.
Me despierto el 18 y mi cuerpo no es el mismo. No responde como tendría que hacerlo.
Después de una noche de fiesta podría ser una gran resaca, pero no. Yo era consciente de que las cosas no iban por el camino correcto.
Llega el lunes y visito a mi médica. Pueden ser vértigos. Pastillas y más pastillas. No hacen ningún efecto.
Pasa el tiempo y mi cuerpo se debilita más. No tengo estabilidad, vómitos continuos, no me puedo mantener de pie, y mucho menos caminar.
Más diagnósticos, pero ninguno el correcto. Llega el día de ir a Urgencias.
Pruebas y más pruebas. Horas de espera en una camilla sola. Mi padres y hermano en la sala de espera sin poder verme. Calma. Llega el neurólogo con un TAC de mi cabeza. Hay un cuerpo extraño. Algo que no debería estar, pero que se tomó la libertad de auto invitarse. 3 centímetros de masa extraña. Veo a mi madre. Hace horas que no la veía. Le dan la noticia. Por mi parte hay calma. Increible pero cierto. Nos cita el neurólogo para su consulta unos días después.
Llegamos a la consulta del Dr. Aneiros. Grandísima persona. Inmejorable trato. Me hace pruebas de equilibrio. Parezco estúpida. No doy una en el clavo. Me caigo. Un pato mareado como quien dice.
Llega el momento. Creo que lo pasó peor él que yo. Me coge de las manos y me explica que hay que operar. Ha hablado con la mejor Neurocirujana del Chou la Dra. Pastor y tengo cita con ella dos días después. Yo sigo en calma. Sigue siendo inexplicable.
Primeros de Noviembre. Llegó el día. Mi compañera inseparable, mi madre, y yo llegamos a su consulta.
Nos recibe Ana Pastor. Es mi primer contacto con ella. Nos explica que ya ha hablado con el Dr. Aneiros, que ha visto los TAC, R.M y demás pruebas y nos explica cómo va a ser la operación y los riesgos que ella conlleva.
Salimos de su consulta a la espera de que me llamen para operar. Salgo sin ningún tipo de esperanza. Sigo en calma. Esto ya me empieza a preocupar (yo calmada con la medicina).
Pasan los días y no me llaman. Al fin suena el teléfono. Me explican que han tardado porque estaban esperando una máquina. Pues muy bien. El 29 ingresas y el 30 entras en quirófano.
29 de noviembre. Media tarde. Llego con mi madre, mi maleta y mis enseres. Subimos a la planta 4ª. Nos instalamos en la habitación. Llega la dra. Pastor al anochecer. Me explica otra vez que es una operación muy complicada con muchos riesgos. Se despide y se va. Duermo plácidamente. Mi madre no pega ojo.
7:30 a.m y llega el peluquero. En principio había decidido que solo me cortase el trozo de pelo donde me iban a operar. Le digo que rape la cabeza entera. Uff. Mi melena al carajo. En fin. Llega mi tía Carmen. Vienen los celadores a buscarme y me despido de mi madre en la puerta del quirófano. Ella llora. Yo estoy relajada y tranquila. (Increible pero cierto).
16 horas de espera. Larga espera. Todo sale bien.
Me despierto el sábado en reanimación. Me dicen que todo ha acabado. Muevo los pies, hablo, veo, oigo, muevo manos….lloro. Por primera vez. Todo ha salido bien y soy consciente de ello. Paso un día más en reanimación y el domingo por la tarde me suben a planta.
Ningún dolor. Maravillosamente bien. Brecha en la cabeza del carajo. Ya se curará. Con calma. El domingo ya viene familia a visitarme.
El lunes llega la primera tacada de amigos. Incondicionales. Apoyo básico para mi. Y no solo psicológico, sino también físico. Cuando tuve que volver a andar ellas me recogían en casa en coche, me dejaban en la puerta del local y me daban sus brazos de apoyo. La patito mareada necesitaba una guía. Vosotras fuisteis las mejores.
En fin, volviendo al proceso, el 23 de diciembre me preparo. Me monto en el coche destino Allariz. Mi casa. Que frio hace en la cabeza sin pelo. Vivan los gorros.
Paso las Navidades.
2008. Enero. Se abre otro proceso. La Radiocirugía. Hay que intentar que lo poco que han dejado dentro se quede rígido y no crezca. Me toca ir a Vigo para 28 sesiones.
Primera consulta en Vigo. Explicaciones. Me hacen una “bonita” máscara de plexiglass para la radiocirugía. La peor prueba para mí. Vamos la familia entera. Los cuatro jinetes del apocalipsis de excursión al Meixoeiro.
Nos citan para le primera sesión de radio y a partir de ahí durante un mes seguido todos los días carretera a Vigo. Anécdotas miles. Llegar y tener que volver porque la maquina se ha estropeado. Pufff. Que pereza.
Todo acaba. Pasan los años y me hago mis revisiones. En el 2012 me dan el alta en Vigo. Han pasado 5 años. Increible. En Ourense sigo y seguiré toda la vida cada seis meses dándole gasto a la Seguridad Social. Que todo siga igual.
Enaltecer las figuras de todas las personas que me han ayudado en todo este proceso. A todos mis amig@s que me han demostrado su amor y su preocupación en aquellos momentos. A mi familia que lo ha dado TODO por mí. En especial a mi padres y hermano. No creo que existan vidas para que yo les pueda devolver la gratitud y el amor que me demostraron en todo el proceso, y que me siguen demostrando cada vez que me toca revisión y me tenso. Allí están sus palabras de aliento. Sé que lo pasaron mal, que mi padre se volvía medio loco buscando una explicación, pero eso sí, delante de mí nunca mostraron una cara de preocupación.
Ánimo a todas aquellas personas que tienen un problema de salud. De todo se sale. Optimismo. Sonrisas. Felicidad. Buena cara aunque “duela”. Nada ni nadie podrá con nosotros.










