Querida compañera, y digo querida de forma consciente, no por pura cortesía. Lo digo porque te conozco un poco, lo suficiente -creo-, desde hace años y te aprecio como profesional, como compañera y sobre todo como persona.
En la vida uno se tropieza con regalos, con triunfos, victorias y momentos felices de los cuales debemos saber aprovechar, y tu llegada a mi mundo es uno de estos regalos.
En el momento en que nos conocimos el telón cayó y las ideas preconcebidas que tenía sobre ti se esfumaron. Cada vez tengo más claro que hay que conocer a las personas antes de tener una impresión, en tu caso era errónea.
Supe que ambas teníamos cosas que enseñarnos, que la vida nunca se equivoca, que nos tenía sorpresas preparadas y sin duda no creo haberme equivocado…
Sí, cosas buenas y malas; la mayoría de las veces las cosas suelen ser así de ambivalentes…
Somos adolescentes adultas, quizás a veces una mas adulta que la otra, pero de igual manera ya tenemos algo preciado y visto en esta corta vida…
-¿sabes qué es?-
Conocemos que es la lealtad y amistad al mismo tiempo.
Nuestra amistad no la regalaría a nadie ni la olvidaría por nada del mundo…
Conocemos que es la lealtad y amistad al mismo tiempo.
Nuestra amistad no la regalaría a nadie ni la olvidaría por nada del mundo…
Al ponerme a reflexionar todo lo que me ha pasado, he descubierto que a pesar de que no nos conocemos desde hace mucho, te tengo una gran confianza, pues realmente me apoyas y has estado cuando te he necesitado.
Nuestra amistad nació sin buscarla, sin forzarla, brotó así, como tienen que nacer todas las amistades, libre, espontánea y sincera, a pesar de las diferencias, encontrando semejanzas que nos han ido uniendo día a día, compartiendo tantos momentos, descubriendo similitudes, confiando la una en la otra, contándonos tantas cosas, y lo más hermoso de todo, la facilidad con que esas confidencias surgían.
Y ante todo esto sólo me queda darte las gracias por el tiempo que me has dedicado, por tus consejos y tu apoyo.
¡Te quiero!
¡Gracias por ser mi amiga!
¡Te quiero!
¡Gracias por ser mi amiga!
Es que la Samuela vale mucho!
ResponderEliminarPues si.La verdad es que las palabras salen solas cuando se habla de buena gente.
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