Me
encantan. Las adoro. Soy fanática. Me emocionan.
No
lo puedo remediar. Los ojos me brillan con la palabra Boda.
El
conflicto amor/odio ante dicha celebración creo que se repartiría por partes
iguales a la gente que le encantan y la gente que lo ve un paripé sin más.
Respeto
a aquellos que no le gustan nada este tipo de celebraciones, y mucho mas cuando
su decisión se basa en convicciones verdaderas, no en meros tópicos que se usan
a la hora de hablar peyorativamente de este tipo de celebraciones.
Me
encantan las bodas donde se respira naturalidad y sencillez, dos adjetivos que
en muchísimas ocasiones son difíciles de encontrar y adaptar. Bodas en las que
solo tus personas queridas disfrutan ese momento, una boda no es, ni hay que
entenderla como una demostración social, en la que aparentar está por encima de
todo.
Odio
las bodas-escaparate con tantas actuaciones, actividades, regalos, carritos
de helado, gigantes y cabezudos y fuegos artificiales que los invitados vuelven
a casa agobiados y cargados.
Una de las palabras que más se oye a la hora de llegar este
tipo de celebraciones, es Dinero.
“Es que son muy caras”, “Es que es un endeudamiento para la
familia”…
El “aparentamiento” se lleva demasiado.
No voy a negar que por muy
sencilla que la hagas el dinero se gasta, pero endeudarse para casarse en vez de hacer una boda acorde a las circunstancias
personales es una grosería hacia ti mismo. Se pueden celebrar bodas económicas
pero con muchísimo gusto.
La frase de “es una vez en la vida” y despilfarrar como si no
hubiese un mañana es una estupidez. Se utiliza mucho
para lo superfulo pero no para lo importante y se celebran bodas espectaculares
seguidas de divorcios. No perdamos la base de esta celebración, el amor.
Otra de las frases que mas me gusta oir a toda aquella gente
que “odia” las bodas es que un papel les “encadena”.
Vamos a ver. No seamos básicos. Ni egoístas.
La palabra encadenados, conlleva una actitud negativa hacia
la situación en la que se utilice.
Una de la situaciones que mas te une es un hijo y no por
ello, al tenerlo pensamos que estamos encadenados de por vida, ni lo hacemos de
una manera negativa. Al contrario, lo vemos lógicamente como una de las
situaciones más especiales y bonitas de la vida.
No intento ni mucho menos convencer a todo el mundo de que le
gusten las bodas, pero si desmitificar aspectos fundamentales de ellas.
No por comer una langosta va a ser un bodorrio ni por que te
pongan gusanitos es una cutrez.
Las cosas hay que saber hacerlas. Y sobre todo hacerlas al
gusto de uno mismo.
No nos olvidemos que una
boda es de 2, y son esas dos personas las que verdaderamente deben
disfrutar de su dia.
Si hay algo que me gusta por encima de todo de una boda es
que los novios
estén contentos.
Parece una obviedad pero desgraciadamente no siempre es así.
Para todos aquellos que os vais a casar:
¡¡¡¡VIVAN LOS NOVIOS!!!!

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